La peculiar tumba donde quedaron los restos de Fidel Castro

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Fotos: REUTERS

El día que finalmente llegaron los restos de Fidel Castro a Santiago de Cuba, la ceremonia de su sepelio fue privada: sólo para familiares, amigos cercanos e invitados especiales.

Ese día, junto al fotógrafo y caricaturista Alberto Morales, se trató de llegar al panteón de Santa Ifigenia –donde también descansan héroes nacionales como José Martí– pero los cuerpos de seguridad cubanos lo impidieron y fueron muy claros con las instrucciones: nadie puede pasar.

Para contentar a la prensa internacional, llevaron a jóvenes con mantas de Fidel para las consabidas fotografías, como una especie de consuelo. Ahí también los “guajiros” con sus medallas y otras postales que no pasaron desapercibidas.

Por la radio cubana, la prensa oficial de la isla, se narraba que las cenizas de Fidel contenidas en una urna de cedro serían depositadas en una tumba muy peculiar: una enorme roca de granito traída especialmente desde las montañas de la Sierra Maestra, donde inició la Revolución Cubana, montañas que se ven como parte del paisaje de Santiago. Relativamente lejos, pero adornan el horizonte.

Se puede decir que si bien ya circulan imágenes del nicho donde quedó el Comandante en Jefe, pocos realmente conocen el lugar. Ya sea por lo solemne que son los cubanos con su líder histórico o porque pocos en realidad pudieron acceder ese día al cementerio. Pero por si no sabe donde quedó Fidel, aquí le dejamos las imágenes de “La Piedra de Fidel”, y una reseña de la periodista Mimi Whitefield sobre el tema.

@pablojair

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