#Crónica: KANTIYAN

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Los totonacos no olvidan a su patriarca: a Juan Simbrón. El líder indígena de la zona norte al que se veneraba como venerábamos a nuestros ancestros, a nuestros sabios, a los de más que uno. Su retrato está ahí colgado de una de las paredes de bambú.

Antes que todo, se debe pasar a la Casa de los Abuelos, al Kantiyan, donde se presentan los respetos a los adultos de mayor edad, a los que tienen muchos años y toda la experiencia. Creo que al final Cumbre Tajín es eso: rendir homenaje a quienes por mucho tiempo fueron olvidados, explotados y nunca escuchados.

Sí, la parafernalia es la música, los espectáculos multimedia, el rock and roll y esas ondas alternativas (hasta música popular), pero también lucen las curaciones tradicionales, la gastronomía local, los talleres. A lo mejor todo esto puede ser repetitivo para quienes acuden regularmente al Tajín, pero hay gente que todavía se sorprende.

No hubo muchos extranjeros, pero había uno que otro “güero” impresionado por el misticismo que al mexicano se nos hace común: el incienso, el copal, la vestimenta, el altar, las flores, los aromas del ambiente, el olor a tierra, a palma seca con su estrujante sonido.

La ceremonia es sencilla: hay que escuchar a las ancianas y los ancianos sentados al interior. Hablan en tono tan bajito y pausado, que es difícil escucharles desde el exterior, pero expresan lo que sienten y lo que para ellos debe ser; dan la bienvenida a estas tierras como buenos anfitriones, herederos de una cultura milenaria.

En el pequeño espacio del Kantiyan entran los privilegiados que pueden pisar ese suelo sagrado. Ahí se arremolina la prensa que antes no podía pasar precisamente porque es una sede a la que se le debe respetar.

Se les pide permiso, como siempre ha sido en la vieja escuela del respeto a los mayores. De ahí, pueden irse todos en paz al huateque…

Quien sabe si los políticos presentes para la foto en realidad toman en cuenta lo que les dicen los totonacos, pero pues ahí estuvieron.

Música, baile, la infaltable cerveza en vaso de cartón para hidratarse por la caminata en el parque. Sí, ese es el pretexto. A 80 varitos el caguamón.

La primera noche del Tajín es quizás con poca gente. Tal vez porque sea miércoles, tal vez porque hay austeridad republicana o porque no hay un espectáculo fifi. La verdad sí había banda, tampoco es que estuviera vacío y desolado.

El famoso espectáculo internacional Jarocho hizo su presentación estelar en la primera noche de Cumbre Tajín, luego de ensambles huastecos y totonacos muy aplaudidos.

Mientras, allá en el Altiplano, la Suprema Corte de Justicia le dice al “Fiscal Verduritas” que ya se deje de niñerías y desbloquee sus redes sociales. En recientes días, ya algunos periodistas comenzaron a ver las hazañas del “Verduras” en el Tuiter…

Bien pinches interesantes.

@pablojair

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