ColumnaSinNombre | EL RECTOR DE LA UPAV, UN ASESINATO Y LAS CAJAS FUERTES

@pablojair

+ Todo un éxito Veracruz en la FITUR

Hoy cumplen años mi brother Alfredo Santiago,
el maestro Margarito Escudero Luis y tío Gabriel.
También cumpliría el buen Yovi Morales,
quien se nos adelantó.
Muchas felicidades a todos.
—Chopenjawer

Foto tomada de Crónica de Xalapa

Entre 2015 y 2016 se supo de una mujer brutalmente asesinada al interior de su domicilio por el rumbo del aeropuerto de Xalapa, en la comunidad El Lencero; el caso, al parecer, no trascendió en medios porque el homicidio tenía otro fondo más turbio.

De acuerdo a fuentes enteradas del asunto, luego se sabría que esa persona al parecer era secretaria del entonces rector de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), Andrés Blancas Portilla; y que del lugar donde ocurrieron los hechos se habrían llevado siete cajas fuertes llenas de dinero.

El caso, como le comento, no trascendió públicamente, pero sí fue sabido entre la clase política gobernante de ese entonces.

A partir de ahí se puede decir que ya se veía más una parte oscura y tenebrosa de la UPAV creada para dar espacio a estudiantes que quedaban fuera del examen de admisión de la Universidad Veracruzana y no podían costear una educación privada.

Debe recordarse que la UPAV nace con todas las buenas intenciones de su fundador, el profesor Guillermo Zúñiga Martínez, uno de los veracruzanos que dedicó toda su vida a la educación y estuvo siempre comprometido hasta su fallecimiento en abril de 2015.

Se puede decir que el “profe” Zúñiga era un soñador y eso no era malo, sólo que era un hombre forjado en una generación diferente donde sí había compromisos, códigos de honor y vocación de servicio público, pero que estaba viviendo en una época de saqueo al erario y donde el gobierno quería hacer negocios al interior de la administración, para ver qué sacaba la clase política gobernante.

Vaya, se puede decir que hasta el fallecimiento del profesor, la UPAV iba encaminada y por buen rumbo, pero todo cambió cuando Zúñiga trascendió y comenzó a gestarse una especie de estafa piramidal, donde los de abajo recolectan, avientan el dinero hacia arriba y los directivos crean esquemas para robar.

Hace unos años, por ejemplo, un paisano de Mina radicado en Xalapa andaba dando clases en la UPAV y la verdad lo estaban timando: ganaba poco (tenía sólo una materia) y con la promesa de pagarle al final de cada cuatrimestre… lo que nunca ocurría, hasta que desistió.

El foco principal de los problemas en la UPAV precisamente estallaron por estas anomalías, donde la universidad “no mandaba” la solicitud de pago a la Fundación o Asociación Civil que manejaba a la universidad, y por ende no se le pagaba a los maestros (les llaman “asesores solidarios”, una especie de voluntarios que a cambio de poco, dan clases), habiendo casos de adeudos desde enero del año pasado.

Se sabe que a cada asesor solidario le pagan alrededor de mil 890 pesos por materia, pero les pagan hasta el final de cada cuatrimestre, sin un contrato de por medio.

Otro de los problemas es que la UPAV no cuenta con edificios propios (salvo el de la avenida 20 de Noviembre en Xalapa, que fue adquirido el sexenio pasado, y las oficinas que fueron donadas por Gobierno del Estado en los terrenos de Casa Veracruz). Por ejemplo, antes de la pandemia algunas carreras tenían prestadas aulas en el Conalep de Xalapa, pero al término ya no fueron aceptadas.

Y así tienen salones en primarias, Cbtis, Cetis, Coabaev, etc.

Al no tener salones, algunos directores prestaban sus casas para dar clases y ahí comenzó parte del despapaye, pues se cobraban “cuotas” exageradas a los alumnos por el uso de la luz, el baño, etc., de hasta 500 pesos. Imagine usted: con mil alumnos, a quinientos pesos cada uno, estamos hablando de medio millón de pesos libres de polvo y paja.

Otro de los negocios ocurrían en las propias escuelas, donde hay o había contubernios con directores de Primarias o Secundarias, donde llegaron hasta meter “empresas de limpieza”.

Este tipo de situaciones afectaron a la UPAV desde el interior, teniendo en cuenta que la población estudiantil es muy flotante; es decir, llegan muchos alumnos en los primeros meses, pero al paso del tiempo se van haciendo los grupos más chicos, llegando al mínimo.

Lo anterior tiene una explicación: muchos de los estudiantes son jefes de familia o trabajadores que buscan titularse para mejorar su situación familiar aprovechando las ventajas del sistema abierto y virtual, además de que son carreras de corta duración con las que pueden obtener una licenciatura o posgrados. Pero al estar a cargo de su familia y pendientes de su trabajo, muchas veces abandonan la carrera.

Curiosamente, poco antes de la pandemia, sí estaban llegando aspirantes rechazados de la Universidad Veracruzana (para quienes se creó la UPAV), pero con todas las irregularidades que comenzaron a darse a conocer públicamente, dejaron de asistir; un amigo maestro me comenta que ahora en 2026 notaron que se están acercando otra vez los jóvenes.

La realidad es que la UPAV fue de más a menos con señalamientos graves a partir del fallecimiento de su fundador, pero se sabe que en el sexenio de Cuitláhuac García es cuando comenzó a regularizarse y a meterse orden: aparte de la adquisición de inmuebles, también hubo los trámites de títulos digitales (que alivianan mucho al estudiante para no tener que ir a buscarlos hasta la Ciudad de México), además de la regularización de documentos y estudiantes.

Recientemente, la universidad volvió a ser tema a finales del año pasado porque la gobernadora Rocío Nahle García anunció en su primer informe que habría una reforma legal (aprobada en enero de este año) para convertir a la universidad en una institución estatal directa, eliminando el control de asociaciones civiles. Así, pasó a ser un organismo público desconcentrado, sectorizado a la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV).

Pero extrañamente, en pleno 2025, volvió el relajo a la UPAV con la falta de pago a maestros desde abril de ese año. También se filtró que los actuales administrativos habrían tenido la osadía de borrar datos oficiales para que no se supiera cuántos estudiantes se registraron y, por ende, se desconoce la cantidad de dinero que ingresó.

Por la situación anterior están detenidos ya tres funcionarios y se dice que van por más.

Construir prestigio toma años; perderlo, apenas descuidos y malas decisiones. En los últimos años, la UPAV había alcanzado una madurez excepcional, destacándose por su organización, rigor académico y eficiencia administrativa, consolidándose como un verdadero motor de movilidad social en Veracruz.

Sin embargo, el 2025 trajo una crisis interna que golpeó lo más sensible: la certeza laboral de sus asesores y la confianza de sus alumnos.

Hoy, la intervención directa del Gobierno del Estado para garantizar salarios marca un paso firme hacia la estabilidad. Pero no hay que perder de vista lo esencial: el prestigio de la UPAV pertenece a sus egresados y docentes. Defenderlo exige memoria, transparencia y no permitir que quienes causaron el daño intenten ahora reescribir la historia.

NOTA PARA PEGAR EN EL REFRI: Que desde Madrid, España, reportan que Veracruz está siendo un foco de atención importante en la prestigiosa Feria Internacional del Turismo, a la que acuden cada año prestadores de servicios de la industria turística… Basta ver cómo se acercan hordas de curiosos para ver los bailes de los papantecos o a probar el café de Veracruz; otra novedad es el rafting virtual para descender por el río Los Pescados, en Jalcomulco… También se nota que el slogan “Veracruz está de moda” contagió al gobierno federal, que también reza en su publicidad: “México está de moda”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *