Pablo Jair Ortega
Desde hace ya varios días empezaron a llegar residuos de hidrocarburos a las costas veracruzanas, siendo las primeras apariciones en el sur del estado, específicamente en Pajapan.
Ni Pemex ni las autoridades federales pudieron dar información al respecto, mientras los pescadores veían llegar el producto a las playas. Posteriormente se fue extendiendo a otras zonas de la entidad, mientras las autoridades federales seguían sin comunicar al respecto.
Fue entonces que la gobernadora Rocío Nahle hizo la primera declaración respecto al tema, al cruzar información con diferentes entes federales para informar a la población sobre lo que se suponía había ocurrido de origen.
Directa y precisa como es, explicó que de acuerdo a fuentes específicas todo parecía provenir del derrame de un barco que hacía trabajos en el litoral de Tabasco, entre Sánchez Magallanes y las costas de Veracruz; que también las autoridades estaban analizando indicio de alguna “chapopotera”, término utilizado en el argot petrolero para referirse a una emanación natural de petróleo crudo o gas que brota del subsuelo o del lecho marino a través de fisuras.
Fue enfática al declarar que dicho barco no era de Pemex y que estuviéramos atentos a la información de las autoridades federales.
Posteriormente se empezaron a manifestar residuos de petróleo en Alvarado y Boca del Río, trazas que en forma de grandes gotas que se depositaron en la arena: término también utilizado en el argot y por los conocedores, jamás para minimizar.
Experta en el tema petrolero, Nahle lo explicó en forma directa; lo que ocasionó que algunos medios sin conocimiento profundo y con alguna frustración por no reconocer que Pemex no fue el causante, iniciaron —como ya es costumbre— el golpeteo y ofensas contra la gobernadora de Veracruz.
Hasta las ONG como Greenpeace se volcaron en mostrar imágenes falsas y circular videos que no corresponden a la realidad en el Golfo; es decir, se desataron cuando se enteraron que no fue Pemex el causante.
Hoy el grupo interdisciplinario que formó la presidenta Claudia Sheinbaum para esclarecer el origen del evento reportaron, que efectivamente (como la gobernadora lo señaló desde el inicio) fue el derrame de un barco que se encontraba en el sur del Veracruz y Tabasco, así como también la manifestación de unas chapopoteras en el Golfo de México: todo tal como lo había declarado la gobernadora.
Pero lejos del resultado de la investigación y los trabajos de limpieza de playas que han realizado las autoridades estatales, municipales y federales, hay que señalar el actuar de medios de comunicación, sobre todo de las grandes televisoras nacionales donde en total falta de la mínima ética periodística y conocimiento técnico del tema, pasaron de la crítica a la agresión contra Rocío Nahle.
¿Y cuál es el fondo? La falta de financiamiento del estado a las grandes televisoras.
Hay que recordar que en campaña Televisa pretendió extorsionar a la entonces candidata de Morena al Gobierno de Veracruz con 200 millones de pesos (el expresidente Andrés Manuel López Obrador fue quien reveló eso); y TV Azteca (empresa que ya está prácticamente quebrada) se lanza tal como lo hace su dueño Salinas Pliego: agrede e insulta ante la falta de convenios con la 4T.
Es claro que Rocío Nahle tiene carácter y está acostumbrada a enfrentar a adversarios y enemigos (se ve que no conocen a una mujer que se forjó en las entrañas de Pemex), pero la reciente campaña y publicidad del derrame en las playas de veracruz, sin duda, a quienes más afecta son a los prestadores de servicio turísticos y desarrolladores económicos.
Es por ello que, creo, hoy más que nunca se debe hablar bien de Veracruz y de los veracruzanos para que lleguen inversiones, turismo y crecimiento. Repito: los afectados son los prestadores de servicios, los mismos que se han sumado a limpiar las playas y son testigos de que no existe un escenario tan catastrófico como quieren hacer creer en medios sin convenio o redes sociales infladas.
Y es que a algunos medios (como los “Aztecos”) les falta mantener la calma para no llegar al derrame… cerebral.
Lo realmente seguro es que las playas de todo el estado estarán llenas de turistas y también con derrama, pero económica.


