DESDE UN PRINCIPIO DIJO “ABRAZOS, NO BALAZOS”

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+ Tenemos que darle toda nuestra confianza al presidente: Alemán.
+ Cuitláhuac también solidario con AMLO.
+ Despapaye en MORENA.

¡Qué raro!… Ya no ha tuiteado mi compa el gordito… ¿Pos qué se trae?
–Chopenjawer

Andrés Manuel López Obrador nunca engañó a nadie. Lo dijo muy claro desde el principio: “Abrazos, no balazos”.

Desde el inicio de su sexenio ya había planteado que su estrategia de seguridad iba a ser diferente; que no se atacaría a la delincuencia, sino las causas que la generan; que se acababan las persecuciones en contra de capos del narcotráfico o que al menos no eran su prioridad; desde hace rato ha comentado su plan con una palabra clave: la pacificación del país.

Sí. De entrada lo de Culiacán se antojaba para ver un escenario de varios muertos, entre soldados y sicarios; bombas, estallidos, fuego iluminando la noche; dicen que el estado se arrodilló y cosas por el estilo. Yo veo que se evitó una masacre, que se puso ante todo la prioridad a la vida. Los últimos años han sido muy violentos y ya se demostró que la confrontación no ayudó en nada, sólo generó más violencia y, por ende, más muertos.

Tampoco debemos olvidar a quienes iniciaron esta guerra; no debemos olvidar que fue en el sexenio de Vicente Fox cuando se fugó “El Chapo” Guzmán del penal de Puente Grande; escape que siempre tuvo el tufo a liberación para enfrentar a otros grupos criminales. Tampoco se debe olvidar que en esta “fuga” participaron personajes también ligados al exgobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares.

Durante todo el sexenio de Calderón siempre existió la sospecha de que “El Chapo” Guzmán tuvo una protección oficial. Que atrás de los operativos federales contra cárteles contrarios, venía el del sinoalense a plantar su propia bandera y Veracruz no fue la excepción, al grado de que aquí se vivieron cruentas guerras por el control de la plaza entre el Cártel del Golfo y el Cártel del Pacífico.

Creo que tampoco debemos azotarnos por la palabra “narcoestado” cuando ya es sabido que desde hace años el narco (que nunca se va a acabar, como dijo “El Chapo” en la famosa entrevista para el actor y activista Sean Penn) está bien metido en todas las estructuras del país: desde los miles de incautos consumidores –inofensivos o dementes– hasta las estructuras financieras más poderosas que fundaron megaciudades como Miami o Panamá con el lavado de dinero.

Basta entender que el narco no se explicaría sin la protección oficial…

Y se entiende que este esquema dominó al menos buena parte del sexenio pasado, con el acuerdo de que no se metieran con la población civil, hasta que comenzaron a saturar de mota el mercado y luego abarataron la cocaína para hacerla de consumo masivo… ¡Vaya, hasta la serie NARCOS MÉXICO, de Netflix, lo explica! (y más para ustedes que les encanta ver todas esas nacadas).

Durante años los gobiernos así pactaron con el narco.

De hecho, el consumo de enervantes fue satanizado durante todo el siglo pasado y a México incluso le prohibieron que se usara el cáñamo porque así convenía a los intereses de Estados Unidos (magnates como William Randolph Hearst presionaban para que no le compitieran en la industria del papel, por ejemplo). Hoy, en ese país, hay toda una industria de la mariguana legalizada.

Cada quien es libre de meterse a su cuerpo lo que quiera; el chile que quiera embonarse. Lo que no se vale es la doble moral de quienes ahora piden renuncias fatuas y ridículas. Que saquen raja política sin entender el costo de una decisión que, por muy polémica y cobarde que parezca, quizás salvó muchas vidas esa noche y evitó más horas de terror. Mucho menos tendrían qué opinar los que han cargado una pistola, un fusil, para enfrentar la delincuencia o que una vida esté en sus manos.

Que sí hubo errores en el operativo; que no tenían orden de aprehensión; etc… Habrá muchas versiones que podrán darse y al final de cuentas quizás nunca sepamos la realidad del acuerdo. Lo que sí queda claro es que AMLO no quiere broncas con los narcos y los narcos, como no se había visto nunca, se lo agradecen y hasta están dispuestos a entrarle para cooperar con el país hasta con universidad en Badiraguato, la mera mata de la narcocultura.

Digo, lana no les falta. Todo el complejo hotelero sobre avenida Camarón Sábalo, en Mazatlán, fue producto de las “inversiones” que hizo Caro Quintero, según nos dijo un barman del Hotel Fiesta Inn en que nos hospedamos hace muchos años. Que por eso la gente lo quería mucho. Le llaman “base social”.

Que no, no es ejemplo para los chamacos, claro que no. Pero una cosa es dedicarse al narco por necesidad y otra muy distinta glorificar o hacer creer que es el camino al éxito. En Guerrero, por ejemplo, recordemos cuando miembros del Ejército Mexicano tuvieron un encuentro con campesinos sembradores de amapola: los soldados entendieron que ellos no eran el enemigo y los dejaron ir.

Sí, nunca falta quien pierda la cabeza, como igual sucede en la política; al final de cuentas el fondo es el poder que se adquiere casi de inmediato y sin el menor escrúpulo: mucho dinero, sexo, vehículos de lujo, influencia; la vida de millonarios a la que todos, todas, tedes, aspiramos.

Por cierto, este fin de semana, López Obrador reiteró en Oaxaca: “Acabamos de tomar una decisión muy difícil pero muy humana en el conflicto en Culiacán; decidimos primero la vida de los seres humanos, no a la violencia. La paz y la tranquilidad, no la discordia, no el odio, no la violencia; la hermandad, el amor al prójimo, esa es la filosofía, es la doctrina de este gobierno. No nos importa que los conservadores, los autoritarios quieran que se gobierne de otra manera, ya ellos lo hicieron y no dio resultados, al contrario, ¡enlutaron a México!, convirtieron a México en un cementerio con esa idea de apagar el fuego con el fuego, la violencia con la violencia”.

NOTA PARA PEGAR EN EL REFRI: Tenemos que darle toda nuestra confianza al presidente Andrés Manuel López Obrador, él evitó una matazón al respaldar la decisión de su gabinete de seguridad de dejar en libertad a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, en Culiacán, Sinaloa, opinó el exgobernador de Veracruz, Miguel Alemán Velasco, presidente de Interjet y creador de México Cumbre de Negocios… “Por experiencia yo les puedo decir que el hombre más informado del país es el Presidente de la República, a él le informan lo que está pasando y lo que puede pasar, para tener la alternativa de tomar decisiones. En el caso de lo que ocurrió en Culiacán, me consta que fue un error de sincronización” expresó Alemán Velasco, quien además abundó: “El principal obstáculo de México es que todo mundo habla, pero nadie hace nada”. La nota es del diario El Universal.

OTRA NOTA: Que uno de los primeros mandatarios estatales que mostró su respaldo al presidente fue el gobernador Cuitláhuac García Jiménez. Parece que ya le va entendiendo a esto de la política. Sólo falta que así como respalda al mandatario, también tenga empatía con víctimas veracruzanas de situaciones como accidentes o masacres.

LA ÚLTIMA PORQUE VAMOS A VER WATCHMEN CON PALOMITAS: Que si algo también destacó este fin de semana fue el despapaye de asambleas de MORENA para elegir a sus delegados. De plano hubo municipio como Papantla y Minatitlán donde de plano tuvieron que cancelar todo, por temor a que las cosas se salieran de control. Parece mentira, pero esto recuerda mucho a las famosas tribus perredistas que terminaron por hundir al partido del sol azteca. A ver si no les pasa lo mismo en el partido lopezobradorista.

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